Hoy era día de fiesta en el Space Hotel, era el primer hotel del mundo en torno a la órbita de la tierra. Para celebrar su inauguración se había organizado una fiesta en el salón principal que en esos momentos tenía vistas del mar Mediterráneo. Este hotel era una estrucutra enorme y modernisima que había costado 3000 millones de euros y que contaba incluso con gravedad artificial, aunque no era de extrañar, pues era un hotel de 9 estrellas. En esa fiesta estaban presentes representantes de siete realezas europeas y de otras cinco del resto del mundo;había presidentes, multimillonarios, nobles.... Todos ellos habían venido en la flota de naves que unía nueve ciudades de la Tierra con el Space Hotel, entre ellas estaban París, Nueva York, Sidney o Tokio.
Yo me llamo Felipe y soy príncipe de Isla Zafiro, nueva país surgido en el año 2010 en el océano Pacífico. Estaba invitado junto a mi mujer, Sivia, a la inauguración de el hotel que sería celebrada el día 23 de julio de 2067, por eso puedo contar lo que pasó:
La mayor parte de la fiesta transcurrió tranquila. Ya eran las doce de la noche según el horario de París cuando algo sucedió. Se estaba terminando de bailar el último vals cuando varios haces de luz se acercaron a la Tierra, no sabíamos que eran pero pronto vimos que eran enormes meteroritos que estaban bombardeando nuestro planeta. Se vieron intensas explosiones por toda la Tierra y varias horas después todo quedó tranquilo. El director del hotel intentó ponerse en contacto con la Tierra, pero nadie respondía, sólo responideron tres astronautas americanos y uno ruso que estaban en la renovada Estación espacial. Nos dijeron que ellos también habían perdido en contacto con la NASA. Todos pensabamos que el planeta por completo había sido destruido.
Las horas pasaban dentro del hotel y no recibiamos noticias de la Tierra. Nosotros tampoco nos podíamos ir porque las naves que unían la Tierra con el Space estaban todas en sus respectivas ciudades. Por suerte, el hotel tenía agua para un mes y comida para quince días; y si ahorrabamos tendríamos incluso para el triple de tiempo. Además el hotel era autosuficiente en renovación de oxígeno y en cuestiones de energía.
Los días dejaron paso a otros nuevos pero no había notcias de los humanos, además a los cuatro astronautas de la estación se les estaba acabando en agua y la comida. Fue entonces cuando se les ocurrió anclar su nave al hotel para que ellos también pudieran vivir. Un día después de la idea, los astronautas ya estaban cerca de la nave y preparados para anclarla en cualquier momento. Por fin, pudieron unirse a nosostros.
Ya llevabamos un mes encerrados en la nave y no sabíamos que hacer. Mucha gente había muerto ya e incluso algunos se estaban comiendo a los fallecidos. Algunos optaron por dirigir la estación internacional hacía la Tierra. Veinticinco personas subieron a bordo, pero no creo que sobrevivieran.
Hoy ya es día 7 de septiembre y ha pasado un mes y medio desde la destrucción de la Tierra. En el hotel sólo seguimos vivas nueve personas; entre ellas mi mujer, la princesa Silvia. Supongo que en pocos días moriremos todos.