humor (1094)
    Chistes (398)
    Bromas (29)
    Parodias (203)
    Piropos (67)
    Fabulas (44)
    Citas y Frases (42)
    Sexuales (66)
    Hechos Reales (185)
    Asi soy yo.... (60)
   terror (2721)
    Pesadillas (256)
    Hechos reales (726)
    vampiros (599)
    Terror General (786)
    Espiritismo (125)
    Asesinos en serie (160)
    Teorias (69)
   fantasia (2151)
    Fantasia General (542)
    Romantica (770)
    Epica (233)
    Rol (182)
    Poesia (424)
   pruebas (0)
   criticas (885)
    Deportivas (37)
    Criticas de Cine (145)
    TV y Famosos (77)
    Literatura (49)
    Musica (76)
    Juegos (27)
    Duras (222)
    Generales (252)
   ficcion (1047)
    Ciencia Ficción (194)
    Futuristas (102)
    Snuff (67)
    Ovnis (27)
    Narrativa Libre (661)
 
 Top 5
    Puntos de vista: Elis..
    La mancha de la muert..
    Muerte en vida
    Miss Spain
    paralisis de terror
 
Recomendamos
Relatos Cortos, la mayor web de relatos te trae relatos de terror, eroticos, humor, ficcion, fantasia y criticas.
     

  fantasia > Fantasia GeneralEl pozo

------------------------------------------------------------------------------------
 
se publicó en la web el 05 de Octubre del 2003

Desde entonces este relato ha sido leido 8 veces desde que apareció en www.relatoscortos.com, y ha recibido 0 votos.

Los visitantes han dejado escritos 0 comentarios

------------------------------------------------------------------------------------
  Categoría: fantasia > Fantasia General
  Titulo:

El pozo. Hora uno. Llevo aquí un tiempo indeterminado, no podría definir cuánto. En realidad, no recuerdo qué sucedió con total exactitud. Algo borroso, algo confuso, una imagen en la que estaba corriendo, pero no sé hacia dónde, ni tampoco recuerdo el motivo. Una sensación de vacío, y una total oscuridad. He repasado mentalmente mi estado, ya que físicamente me es prácticamente imposible; la oscuridad es casi completa. Recuerdo mi nombre, mi familia, mi trabajo. Sé que me estaban esperando para ir a una fiesta, o quizás a pasear, como solemos hacer a menudo. Recuerdo que a mi hija le encanta que la lleve sobre los hombros. También recuerdo que el día había sido el mismo del día anterior, en la oficina, donde vegeto desde hace años en aquella oscura mesa de trabajo, con los mismos listados rituales mensuales, trimestrales, y anuales, y el mismo jefe, que cada año es más frío, y cobra más y más dinero que gasta de la misma inútil forma. O la pobre compañera de enfrente, que tiene que lidiar entre el trabajo, el marido, y los chicos. Lo que desde luego recuerdo sobre mí esta tarde es que corría, quizás llegaba tarde a mi cita, o quizás, simplemente, estoy confuso. Noto humedad en los pies. Si me agacho, lo que debo hacer con muchos problemas, ya que el espacio es muy reducido, noto agua a mi alrededor. Si extiendo los brazos, noto paredes frías, llenas de estrías, probablemente las que forman viejos ladrillos, o más probablemente piedras, de un viejo pozo olvidado en algún lugar, pero ¿de dónde? ¿Cómo he ido a parar a este pozo? Hora dos. Casi no me había dado cuenta; aún puedo mirar hacia arriba. Lo hago, y observo a lo lejos un círculo de luz. Es una luz blanca, penetrante, el Sol debe brillar alto en el cielo. Quisiera mirar la hora, pero mi reloj no dispone de luz propia. Debería haber continuado con aquel reloj barato digital. Son prácticos y útiles. Este cuesta una fortuna, pero no me sirve ahora de nada. Estoy intentando subir, sujetándome a algunos salientes. Me elevo un par de metros aproximadamente. Estoy cansado, me duele la cabeza, y no consigo ver nada. Parece que no hay más puntos de apoyo que pueda usar para subir. Lo intento. Dios sabe que lo intento. Pero no, no hay forma. Me caigo. Estoy cayendo. El golpe contra el húmedo suelo del pozo se ve complementado con un seco golpe en la cabeza, que aumenta de forma considerable mi dolor. Creo que me he torcido el tobillo. Duele. Duele de verdad. Hora tres. Puede que haya una cuerda, como suele ocurrir en muchos pozos. Pero no la encuentro, aunque, por otro lado, este pozo está casi seco. Pero tengo la esperanza de que cuelgue alguna soga desde la parte superior. No noto nada. Realmente, no hay ninguna cuerda. Otra idea, podría ser el ir eliminando piedras de la pared, e ir creando una estructura hasta la zona superior. Por el suelo noto algunas rocas que se hallan esparcidas. Tocando las paredes, noto que son sólidas, y las piedras están firmemente asentadas. Si tuviera algo, alguna herramienta, algo con lo que hacer presión... No tengo nada, los bolsillos están vacíos. ¿Y mis documentos? ¿Estarán en el suelo? ¿Qué hago ahora si los he perdido? No soporto tener que renovar todos los papeles, ya lo hice una vez y fue agobiante y tedioso. Quizás si grito alguien me escuche. Es una posibilidad que no había sopesado. ¡Eh, allá arriba! ¡Estoy aquí, socorro! ¡Socorro! ¡Eeeeeeh! Nada. Tengo la impresión de que mi voz no llegase arriba. De igual forma, parece que ningún sonido de fuera llegase aquí. Tengo que seguir intentándolo. ¡Eh! ¡Ehhhhhh! Es inútil. Y el gritar me está dando sed. Tengo mucha sed. Hora cuatro. ¿Será potable este agua? Voy a probarla. ¡Maldita sea, sabe a inmundicia! ¡Y huele a perro muerto! Es curioso, con el dolor no he notado el insoportable hedor que respiro en este agujero. Hora cinco. Creo que oigo algo. Sí, definitivamente, es una voz. Es una voz de alguien que está cerca. ¡Eh! ¡Aquí! ¡Veo un rostro! ¡Veo un rostro! ¡Alguien mira hacia abajo! ¡Estoy aquí, eeeeh! ¡Hola, socorro! Se va, irá en busca de ayuda. ¡Gracias a Dios estoy salvado! Hora ocho. No viene nadie. Ni bomberos, ni policía, nadie. ¿Cómo es posible? ¡Tuvo que verme, que escucharme! ¡Maldita, sea!, ¿dónde se han metido todos? ¡Maldita sea! Hora trece. He debido de quedarme dormido. Probablemente sea de noche, no se ve nada, el agujero de luz ha desaparecido. El dolor de cabeza es más intenso, casi insoportable. Debo arrastrarme fuera, fuera de este agujero, como sea, debo salir. Ahora me doy cuenta de que las paredes son estrechas, quizás podría subir apretando brazos y piernas contra las paredes. Voy a intentarlo. Umh, me tiemblan las piernas, estoy más débil de lo que creía. Y tengo sed. Mucha sed. ¿No va a venir nadie? Intento subir, pero no puedo. ¡No puedo! ¿Y mi esposa? ¿Y los chicos? Me estarán buscando. ¿Puede alguien recordar que hay un pozo en mi camino a casa? Pero ¿Lo hay? ¿De dónde salió? No hay pozos ya en las ciudades, y esto no es una alcantarilla. No hay escaleras, ni túneles. ¿Dónde estoy? ¿Dónde me he caído? Tenía que ir a casa, hoy celebrábamos algo, no recuerdo muy bien qué. Había algo, una fiesta. ¿Dónde está mi esposa? Hora diecisiete. ¡Maldita sea! ¡Algo me ha mordido en la pierna! Pero no alcanzo a verlo, ni a oírlo. Qué dolor. Creo que era una rata. Pero, ¿por dónde ha entrado? ¿Habrá algún agujero? Estoy tocando el fondo, metiendo la mano por debajo del agua. Piedra, piedra, piedra... Todo es piedra, piedra, húmeda y fría. Noto que sale sangre de la pierna, intento alcanzar la herida con mi mano, pero no puedo, estoy demasiado cansado. Demasiado agotado. Creo que voy a desmayarme. Hora veinticinco. Estoy muy débil. No sé. Débil. Quizás debería acabar con esto. Pero no sé cómo. Hora treinta y cuatro. Llevo siglos encerrado en este agujero. Soy incapaz de moverme. Mis brazos y piernas están helados, ya no los siento. Cuando intento hablar, sólo un gemido sale de mis labios. Mi querida esposa, los chicos, mi libro de Unamuno que no he podido terminar. ¿Dónde están todos? Quisiera llorar. Lo intento, pero no tengo fuerzas. El agujero se hace cada vez más profundo. Ya no alcanzo a oler nada, a ver nada, a tocar nada. Estoy cayendo en un agujero dentro de este agujero. Hora treinta y ocho. Es hora de morir. Me pudriré en este pozo. Sí, por favor, dejadme morir. Quiero salir del pozo, vivo o muerto. Salir. Dejadme salir de este agujero. Sí, veo que alguien se acerca. Alguien con ropa blanca. Sí. Lleva unas gafas, y un aparato de esos de oir el corazón. Es un médico. Me habla. Me dice algo. Quiero responder. Pero no puedo. No puedo. No quiero. Quiero morir. ¡Dejadme morir, para que pueda salir del agujero! ¡No me toques, déjame morir! - ¡Señor, eh, señor! - Deseo morir. - El pozo cayó sobre usted, señor. Siento que acabe usted así. - Sí. Acabar. Acabar muerto, libre, por fin. Estoy fuera del agujero. Miro al final del tunel, y veo un rostro. Es mi esposa, creo. Noto que una corriente me arrastra. No sé si estoy muerto, pero estoy fuera, por fin. Ahora, por fin, seré feliz. Soy libre al fin. Estoy fuera al fin. He abierto los ojos. Estoy en un pozo. No ha sido suficiente; no me ha bastado con morir.


------------------------------------------------------------------------------------
Vota este relato
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

------------------------------------------------------------------------------------
Comentarios



Busca relatos


InicioAgregar a favoritosPoner como página de inicio



siguenos en feedsiguenos en facebook.comsiguenos en twitter.com

¡Tu también nos puedes enviar tus propios relatos!
[Enviar relato]








Web desarrollada con Iwcms.com
Impresiones Web, SL. Andres Mellado 29,of.A;28015, Madrid (España).Tlf: +34 911 61 01 13 E-Mail : info@impresionesweb.com
Inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, Tomo 19602, Folio 112, Sección 8ª, Hoja M-344480, con CIF B-83844787.