Mi abuela llevaba muchos años enferma, pero aquella fría noche de noviembre sabíamos que había llegado su final.
La familia al completo rodeaba su lecho de muerte, cuando de repente con una fuerza superior a la esperada para una moribunda dijo: ¡dejadme sola con mi nieta! Sin rechistar todos obedecieron su orden y me dejaron con la abuela:
- Acércate Rosana-susurró-antes de irme al otro mundo debo liberarme de un secreto terrible que he tenido sobre mis espaldas durante años.
- Tranquila abuela, llamaré al cura.
- ¡No! Cariño, esto solo debes saberlo tú. Escúchame y no me interrumpas: A tu madre, cuando era niña, le encantaba ir al parque que está al lado de la estación. Tenía cinco amiguitos allí y no podíamos faltar ni una tarde. Las seis madres hicimos mucha confianza, incluso podría llegar a decir que algo de amistad. Una tarde, me ausenté un momento para ir al servicio y cuando volví ya había ocurrido todo: uno de los niños había muerto ahogado en el arenero, la madre gritaba a su lado intentando sacar la arena de su garganta, coches de policía, ambulancias. Yo corrí a coger a tu madre, la abracé y la saqué de allí.
- Abuela, eso fue un suceso horrible, pero ¿porqué me cuentas esto ahora?
- Rosana, en el cajón de la cómoda hay una copia del sumario. Quiero que la leas ahora.
- Rosana obedeció a su abuela y comenzó a leer: Los cinco niños se colocaron a su alrededor formando una especie de polígono de cinco puntas, dos en los pies, dos en los brazos y uno en la cabeza. Los cuatro de las extremidades lo agarraron y el de la cabeza le taponó boca y nariz con arena impidiéndole respirar lo que le causó la muerte por asfixia.
- Rosana, ¿sabes quién era ese vértice? Era tu madre, el demonio de tu madre. Nunca volví a confiar en ella, era una asesina. Nunca me quedaba con ella a solas. Se fue de casa con catorce años y a los quince volvió contigo en los brazos, te dejó aquí y volvió a irse. Esta historia está inconclusa y solo tú puedes resolverla ahora que yo dejo este mundo.
A las doce y media de la noche la abuela dejó de respirar.