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  fantasia > Fantasia GeneralEl trashumante (1)

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se publicó en la web el 26 de Agosto del 2003

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  Categoría: fantasia > Fantasia General
  Titulo:

Es curiosa la imagen a contraluz de mi pie frente al foco luminoso procedente de los rayos solares difractados desde la ventana. Últimamente siempre levanto el bálano para evitar cegarme con ese maldito sol cuando suena el despertador. Una vez más parece ser que el día comienza caluroso. Mientras me dirijo a la ducha voy pensando qué haré hoy: si voy a ir a trabajar o no, si voy a mudarme de estado o no, si voy a conocer a individuos del género femenino o no... Finalmente decido ir a trabajar, o más bien, me obligo. El metro llega puntual, a las 7:03h, como casi todas las mañanas. El vagón esta lleno de gente, los hedores se mezclan dejando un único aroma a rancio, la espesa atmósfera se ve algo mitigada por la acción de algunos de los aparatos de aire acondicionado. Por fin, el traqueteo incesante deja paso a un suave deslizamiento, que concluye en una parada, la primera, junto al Bot de Barna, era el nombre popular de la estación de saltos cyber-espaciales de la ciudad de Barna. Después de pulular errantemente por los pasadizos del metro consigo no equivocarme al coger el ascensor hacia la salida vigésimo tercera, que conducía al tercer cuadrante del segundo sector del Bot. No hacía mucho que trabajaba allí y eran mayoría las veces que las deficientes señales de neón me habían conducido a otra salida. Como todas las mañanas Clara permanecía sentada detrás de la ventanilla de recepción, mirándome fijamente con sus ojos azules grisáceos como el profundo océano. El pelo azul reflejaba la última moda en tintes, generalmente permanecía recogido formando una cola, que no dejaba de acariciarse, acicalándola con los dedos y recogiéndola suavemente hasta dejarla ver por encima de sus pechos. La calor provocaba que últimamente su vestimenta fuera realmente escueta dejando entrever las sinuosas curvas de su trabajado cuerpo. No obstante, su profesión no me dejaba saber más de ella, por mucho que lo intentase nuestro diálogo matutino estaba restringido al vocabulario laboral, al parecer se tomaba muy a pecho su profesionalidad: ¾ Buenos días señor Barquier, vienes pronto hoy. ¾ Buenos días Clara, hoy me he planteado dejar el trabajo, pensaba mudarme a otra ciudad, conocer nueva gente. ¾ Una vez más intentaba sonsacarle alguna conversación. Al parecer dio resultado. ¾ Elder, no te puedes ir, mañana voy a dar un Salto, pensaba tomarme unas vacaciones y después de ver pasar a muchos de los trashumantes del Bot tú eres el único que me inspira confianza para que gestione mis viaje¾ Nunca la había visto tan exaltada, siempre me había parecido demasiado fría y profesional y nunca había seguido mis intentos por amenizar la conversación. ¾Vaya, parece ser que hoy te saltas el protocolo y usas palabras que se salen de tu contexto laboral, ¾por un momento sólo pensé en conseguir una cita, pero sus palabras me infundaron un extraño respeto, esfumé mis pensamientos impuros y alteré el signo de mi respuesta. ¾No te preocupes, casi todas las mañanas tengo el mismo pensamiento circulando por mi cabeza, hace ya mucho tiempo que pretendo irme pero mi trabajo, los clientes, siempre acaban por engancharme. Clara, abrió la ventanilla, alargó su mano izquierda hasta el cuello de mi camisa y estiró fuertemente hasta que sus labios se juntaron con una de mis mejillas. Un escalofrío me recorrió el cuerpo, como si su beso hubiera transmitido una pequeña corriente que recorrió mis nervios hasta la punta de los pies. En mi mente aparecían los antiguos cortos animados en dos dimensiones en los que el protagonista enamorado revoloteaba rodeado de un aro repleto de flotantes corazones. ¾Elder, para mi estas vacaciones son sumamente importantes y me ha costado mucho decidirme a usar el Salto y no viajar tradicionalmente como hacía la gente de antaño. Dicen que el salto de dimensiones paralelas provoca secuelas psicológicas e incluso trastornos mentales irreversibles, ¾su rostro mostraba un profundo malestar. ¾No te creas lo que leas en los periódicos de la red, generalmente son comentarios de religiosos que continúan su particular guerra con los avances tecnológicos. ¾Aún sentía aquel beso y no podía evitar sentirme demasiado entusiasmado, los labios se me arqueaban formando una curva cóncava que me costaba disimular. ¾Además, yo voy a ser tú... digo, el guardián que gestionará tu viaje, no notarás ninguna diferencia a un viaje tradicional, excepto las propias de la realidad virtual frente a la vida común. ¾Quizá mi conducta te haya parecido algo atrevida, no pienses que soy una chica fácil, simplemente necesitaba evadirme de mi actual estado de nervios. De todos modos, siempre me has parecido una persona realmente transparente, por eso, aunque casi no te conozca, algo me dice que confíe en ti. Sabes que mi trabajo no me permite el abuso de palabras alienas a mi diccionario laboral. Esto me habrá costado una penalización económica, sin contar el pequeño desliz al darte un beso, por lo que esta será nuestra última conversación informal hasta el próximo sábado a las 9 de la mañana. Te espero en la cabina doce. ¾ Su semblante volvió al habitual rostro hermético, no sin antes hacerme una mueca de complicidad. ¾Bien, señor Barquier, pose su pulgar sobre el sensor, automáticamente será reconocido por el sistema y podrá acceder a las instalaciones. Que tenga un buen día. [Evidentemente la historia continúa, pero os agradecería vuestra opinión sobre el relato, y de ella dependería que siguiera publicando las continuaciones. Muchas gracias por vuestra atención, espero que os haya parecido interesante]


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