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  humor > ParodiasLa PaSiÓn De KiKo ((2))

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se publicó en la web el 27 de Mayo del 2004

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  Categoría: humor > Parodias
  Titulo:

CAPITULO 2. “El juicio de Poncio Pilato” La noche pasó y el gallo volvió a cantar de nuevo. “Kokokokoooooo”. Kiko se despertó sobresaltado. En su memoria tenía recuerdos. Recuerdos de su infancia, cuando no tenía que soportar presiones de policías y era feliz viviendo con su madre en una casa que se caía a trozos. La puerta de la cárcel e abrió y entró un policía. – Kiko. Levántate. Tienes una visita -. Kiko se puso en pie y siguió al policía, entró en una sala en que había una silla y un cristal trasparente, en el otro lado del cristal había otra silla y sentada en ella estaba María. – Hijo... Como. ¿Cómo estás? -. – Pues mal madre, mal -. María comienza a llorar al ver a su hijo con las esposas en las manos. – No llores madre. Tanto tú como yo sabíamos que pasaría, es mi destino -. – Pero... Porqué... No lo entiendo. ¿Porqué te han capturado. No has hecho nada. No te pueden acusar -. – Me acusarán madre, mentirán sobre mí. Y me matarán. ¿A que has venido?. No quiero verte sufrir -. – Tu padre me dijo que te entregara esto -. María le pasa por debajo del cristal la cartera a Kiko. – Gracias madre. Ahora e de irme. Escúchame con atención. No quiero que veas nada de lo que va a pasar, no quiero que me veas sufrir -. – Pero Kiko... No e puedo dejar solo ahora... -. – Adiós madre -. Kiko se pone en pie y se va de la sala. - Mira. Un hombre borracho en la calle -. Dos niños se acercan al hombre. – ¿Quien eres?. ¿Necesitas ayuda? -. – Soy Judas Elcipote. Y no necesito ayuda... No me merezco nada... E traicionado al hijo de Dios. ¡Iros de aquí malditos niños! -. - ¡Yehhh!. Con nosotros menos e... Ante todo respeto -. - ¡No me habéis oído!. ¡FUERA! -. – Anda vamos a zurrarle que va d listo -. - ¡NooOoOoO! -. - María... ¿Estás en casa? -. Donsimón entra en la casa de María y se la encuentra tumbada en la cama llorando. - ¿Qué té pasa María? -. – E... E ido... a ver... a Kiko -. – Venga tranquila, deja de llorar -. – Y me a dicho, que... que me vaya... Qué no quiere... que lo vea -. - ¿Y que vas a hacer? -. – No puedo abandonarlo. ¡ES MI HIJO!. ¡MI PROPIA SANGRE!. No voy a dejarlo solo ahora -. - ¡TRAIDOR!. ¡FALSO!. ¡MENTIROSO! -. – No... Dejadme en paz -. - ¡Mentiroso! -. Judas se pone de rodillas bajo un árbol con los oídos tapados escuchando los insultos de los niños. De pronto todos cesan. Judas mira a su alrededor. Todos se han ido y a su lado hay un burro muerto y una soga. Judas se cuelga y se suicida. - ¿Kiko?. Tu juez te espera -. Kiko sale de su celda y se lo llevan al tribunal. Sentados en los bancos están los jueces de la noche anterior y en el estrado esta Poncio pilato. María, María Magdalenas, Perro y Donsimón entran en la sala y se sientan atrás. Kiko, al ver a María le hace un signo de negación con la cabeza. – Bien. Contadme. ¿Quién es este hombre? -. – Es Kiko. Kiko de Mollet. Dice que es el Mesías, el hijo de Dios -. - ¿El hijo de Dios?. Acércate Kiko -. Kiko se pone al lado de Poncio y este se lo lleva a una sala apartado del tribunal. – Así que... Tú eres el Mesías... No sé si creerte -. - ¿Qué te dice tu corazón? -. – Mi corazón... Él ya no me dice nada... Dejó de funcionar hace tres meses, ahora llevo marcapasos -. – A... Vale -. - ¿Has visto a esos hombres Kiko?. Me piden que te castigue -. - ¿Por qué me vas a castigar? -. – No lo sé... Esperaba que me lo dijeras tú. Dime la verdad... No eres el Mesías. ¿No? -. – Sí lo soy -. – No me entiendes... Si dices que lo eres no tendré mas remedio que castigarte... En cambio si dices que mientes podrás ser libre -. – No voy a negar lo que soy -. – Entiendo... -. Kiko y Poncio vuelven a los tribunales. – Este caso se me escapa de las manos. No tengo poder para sentenciar a este hombre. El rey lo decidirá -. - ¿El rey?. ¿Herodes?. Nunca toma decisiones -. – Pues en ese caso te jodes... Jaja... Es... Una gracia muy antigua. ¡Bien!. Lleváoslo -. Los guardias obedecen y se llevan a Kiko ante el rey. Herodes está en su habitación, disfrutando de la vida, bebiendo vino y disfrutando de buenas compañías. – ¿Que es esto que me tras aquí? -. – Es Kiko señor... El Mesías... Aquel que querías matar de pequeño, pero mataste a todos los niños menos a él y luego te cansaste de buscarlo y ahora que lo tienes delante no lo vas a condenar -. - ¡Ah!. Es cierto. ¿Así que tú eres el hijo de Dios? ¿E?... ¿Harías algún milagro para mí? -. – No -. - ¿Por qué? -. – Porqué tienes unas pintas de gay que flipas y nose... -. – Venga solo uno... - - Vaaaaaale... -. Al fondo de la sala había un hombre negro, Kiko le enseña la lengua, le hace unos gestos raros con la cara y este se vuelve blanco del susto. – Ya... Eso lo hago yo, lo que en vez de blanco se pone verde. ¡Llevadlo a Poncio! -. – Joer... Otra vez... Estamos dando mas vuelta que Camilo sesto en la noria de la canción “Ya no puedo más”. Y es verdad... Ya no puedo más... Ya no puedo más... Siempre se repite la misma historia... Que si parriba que si pabajo. Estoy harto de rodar como una noria... Aunque Mola mazo... -. Se llevaron a Kiko y lo volvieron a plantar ante Poncio. – Joer... ¿Otra vez aquí? -. – Sí... Ya te dije que Herodes nunca dice nada, porque dice que dicen que hace milagros... – Siiiiiiiii... Claaaaaaaro... Esta bien. Ya sé lo que haré. Lo castigare. Quiero que lo golpeéis... Y que sea un castigo fuerte pero porfavor... Que no muera -. Se llevaron a Kiko a una plazoleta y le ataron las manos a un tronco. Un hombre entrega un pergamino al jefe de los torturadores. – Está bien... Gabi, Siso. Pegadle con los látigos -. Siso y Gabi obedecen y comienzan a pegarle. La espalda de Kiko se comienza a llenar de marcas de los golpes del látigo contra su columna. Kiko grita del dolor y poco a poco va cayendo al suelo. Hasta que al final no aguanta más y cae tendido de dolor. - ¡Ya esta bien! -. Siso y Gabi dejan de golpear. Pero Kiko se reincorpora y se pone de pie. - ¡No es un hombre!. Es... Como un bloque de hielo. Coged los látigos con pinchos -. - ¡Esperar!. Dejémoslo así vale... Si queréis me vuelvo a tumbar, mirar... Ay por Dios. Que daño. ¿Vale? -. - ¡No!. Golpeadle -. Gabi y Siso comienzan a pegar a Kiko mientras se desangra atado en aquel tronco, finalmente cae en el suelo, no puede casi ni moverse. Entre la gente que ay presente mirando la escena ve a María y entonces un recuerdo ele viene a su cabeza. - ¡Kiko!. ¿Qué haces cariño? -. – Nada madre -. – Qué es este aparato -. – Una motocicleta -. - ¡Oh no!.. Ya sabes que a tu padre no le gustan estas cosas... Dice que provocan la muerte -. – Ya... Pero ésta está bendecida. Le e dibujado a la derecha el Santo grial y a su izquierda la portada de la película “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores -. - ¿Tienes hambre? -. – Sí -. – Pues venga a cenar -. Kiko se aparta de la moto y hace la acción de entrar en casa. – No intentaras ir a comer con las manos llenas de aceite y grasa de la moto. ¿Verdad? -. – Pueeeeeeees... ¿Sí? -. – Pero serás cerdo -. María coge un barril lleno de agua y se lo tira a Kiko por encima. Kiko le responde tirándola a un charco. María al verse sucia, coge a Kiko, se lo coloca en el hombro, sale a la calle y lo tira a un lago. Kiko vuelve a responder y la tira a un estanque. María vuelve a coger a Kiko y lo tira al mar. Kiko coge a María y la hunde en el mar haciéndole una ahogadilla. - ¡TE rindes! -. – Grrrrrrrrr... -. - ¡No te oigo! -. – Que grrrrrrr -. – Vale. E ganado -. –1546378659 Golpes. 1546378660 golpes -. LA gente que había fuera ya no miraba, estaban todos esperando a que acabaran de golpearle porque ya llevan dos horas ay metidos. María esta leyendo una “dominical”. María Magdalenas la “Play boy”... - ¡ALTO!. ¿Qué estáis haciendo?. ¡Dije que no lo matarais! -. – Y... No lo hemos hecho -. - ¡Necio!. Desatádle y llevadlo ante Poncio. ¡OBEDECED! -. Los guardias lo desatan y lo llevan ante el tribunal. Kiko no puede ni levantarse. Su cuerpo está lleno de heridas y se está desangrando. Poncio cuando lo ve venir en tal mal estado pone un gesto de rabia. – Bien. Voy a liberar a éste hombre. No ay cargos para condenarlo -. – Sí que los ay. Ha engañado al pueblo. Es un mentiroso y un farsante. Condénalo a la silla eléctrica -. – No -. – ¡Queremos su muerte!. El pueblo te lo pide -. – Esta bien. Traédme a Lete -. Unos hombres trajeron a Lete y lo pusieron al lado de Kiko. – A quien quieres que condene. A Lete. Autor del Jalapeño, El Jalapeño 2, El pastafiore y el muaji. O a Kiko que el pobre no a echo nada -. – Condena a Kiko -. – Lo volveré a repetir... -. – No, no hace falta. A Kiko -. – Ok. Lete puedes irte y haber cuando me pasas una maqueta de tus canciones e... -. – Vale Poncio. Lo siento Kiko -. – Osti... Me huelen las manos a bacalao. Traedme un cubo de agua -. – Mirad. Poncio Pilato se lava las manos... No se hace responsable... -. – Sí, ahora huelen mejor. Está bien. Lo condenare a Pena de muerte. Morirá esta misma tarde en la silla eléctrica -.


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