Terminator 3: La rebelión de las máquinas
Terminator 3: Rise of the Machines
AÑO 2003
Yo soy un prejuicioso. Para mí, hay películas que SE que no vale la pena verlas, antes de verlas. Y esta es una de ellas. Aún así, la vi. Y es que TERMINATOR 2: EL DÍA DEL JUICIO FINAL, me sigue pareciendo, incluso hoy, una extraordinaria película, un ejemplo a imitar de film de acción con algo más, con un cuerpo y una mirada a un futuro, por debajo de tiroteos y explosiones con efectos especiales.
Terminador 3, no.
Hasta el nombre me parece mal. Debería ser Terminador 2 ½. Puesto que esto es lo que es. La mitad de la película tiene tan pocas diferencias con T2 que parece escrita por un fan sin imaginación que se limita a plagiar, imitar o parodiar a su divinidad.
Hay instantes en que incluso parece una posible versión descartada de T2. Una versión que el “malo” es una chica, y tiene alguna funcionalidad nueva –como reprogramar otras máquinas-.
Ni siquiera las escenas de acción son novedosas. No hay una evolución del género de acción como significó los efectos especiales de T2. Simplemente, como dijo Billy Wilder acerca del cine de acción: “ahora sólo consiste en despeñar un coche de un piso más alto y que explote”. En T3 la variante es usar camiones en lugar de coches, ¿y?
Ningún actor tiene entidad ni personalidad. John Connor flaquea, lo cual podría llegar a ser interesante si se nos presentase un líder de la resistencia que intenta huir de este papelón –que quizás esa era la esencia del personaje-, pero que aquí no se capta por ningún sitio. Y si no es un líder cobardica de inicio, debería ser líder ya de entrada… y este no lo es. Se echa de menos a Edward Furlong, como se echa de menos a Linda Hamilton. ¿Qué aporta la veterinaria? Nada, y encima hay que volver a explicárselo todo –algo que todos los que vemos la película ya sabemos, y que por repetitivo, resulta cansino-.
¿Y Arnold? Ese no es mi Terminator.
En T1, Arnold realmente parecía una máquina (ahí estaba una gran iluminación oscura, maquillaje, y su propio rostro cuadrado, y el silencio). En T2, el Terminator se humanizaba gracias a John Connor, hasta el punto que su “suicido” resultaba –a mí- conmovedor. Y en T3, no hay nada, sólo a un actor popular haciendo el personaje que le dio la inmortalidad. Jamás deja de ser el actor, y en determinados momentos, como cuando es reprogramado y tiene un conflicto de misiones interior, demuestra su poca o nula capacidad expresiva –y se limita a poner caras de estreñido y movimientos de pupilas casi ridículas-.
Y el malo, es una mujer florero. No tiene nada que ver su silencio, con su inoperancia. Callaba Arnold en T1, y Robert Patrick en T2, pero Arnold devoraba la pantalla en T1, y Patrick tenia unos juegos faciales bastantes inhumanos, y una mirada extraña y estupenda para su personaje. La TX es una chica mona, callada, en un vestido ajustado. Y ya está.
La B.S.O tampoco tiene interés, no tiene personalidad, como nada en la película.
Son casi dos horas de aire, vacío, en que podremos ver a Arnold haciendo –mal- su personaje, y cuyo argumento nos sonará, y con ninguna novedad de ningún tipo. Sólo queda cruzar los dedos y esperar y desear que no haya un T4.
Leo Bennacker